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Reflexiones y apuntes de un estudiante autodidacta de diseño de interacción

A veces me pregunto cuáles son los distintos procesos se pueden llevar a cabo para la elaboración de contenidos en un producto digital. Por supuesto ya sabemos que el “lorem ipsum” no es una opción viable en el proceso de diseño. Pero, ¿qué opciones nos quedan? ¿Cómo afrontamos el proceso de diseño cuando trabajamos junto a un equipo de Copywriting?

Para llegar al fondo del problema lo primero que me surge es una simple pregunta; ¿Qué viene primero, el contenido o el contenedor? Creo que la respuesta apropiada es que los dos nacen a la vez.

Pero si analizamos ese procedimiento veo diferentes maneras de llevarlo a cabo.

Tras el trabajo de análisis, documentación del proyecto y el proceso de organización de la información, lo natural es que comiencen a llegar los primeros wireframes.

¿Hay hueco en los wireframes para incluir los contenidos? ¿Deberíamos de incluirlos en este paso?

La primera opción es que el diseñador defina un wireframe con el espacio asignado a los elementos que el producto contendrá. Esto servirá al equipo de Copywriting para crear los contenidos apropiados siguiendo las directrices que el diseñador estableció. Lógicamente aquí entran en juego tanto las necesidades del usuario, como lo objetivos del producto, factores de negocio, etc, que tendrían que haber sido establecidos en el proceso de análisis, investigación y documentación.

Jeff Archibald nos muestra un ejemplo de Wireframe  que actúa como guía para el creador de contenido.

Jeff Archibald nos muestra un ejemplo de Wireframe que actúa como guía para el creador de contenido.

Sin embargo pienso que aunque esta opción es válida, puede llegar a encontrarse con ciertos inconvenientes, así como con posibles rectificaciones que a veces implican el rediseño del producto. No es un mal mayor, porque para eso están los wireframes. Para equivocarse, borrar y mejorar. Pero puede ser que a veces esto ocurra en una parte avanzada y que implique impedimentos más importantes.

La segunda opción me parece más razonable. Siéntate con el creador de contenidos. Comienza a dibujar y los contenidos irán naciendo sin quererlo. Unas cosas llevarán a otras. Y los posibles contratiempos que puedan surgir deberían de ser resueltos a tiempo real. Durante el proceso. Esto te dará una imagen casi final del producto. Y te permitirá profundizar en los detalles.

Pienso que mientras antes se comience a hacer hueco al contenido en los primeros esbozos del producto, antes se podrán tener en cuenta posibles futuros problemas, y más fácil será corregirlos.

Esta es mi reflexión al respecto. Como siempre se admiten sugerencias e ideas. No os cortéis, quizás me dejo algo en el tintero.

2 Comentarios

  • Juanra dice:

    Hola Uge,

    ¡¡Interesante reflexión!!

    Yo soy más de los que apuestan por que lo primero siempre debe de ser priorizar el contenido aunque también puedo entender a los que prefieren tener claro el diseño antes de comenzar a añadir contenido.
    No por ello, es mejor ni peor, creo que ambas tienen sus ventajas, aunque me decanto por “primero” el contenido, ya que el contenido es lo que finalmente debe de vender y dar una idea clara, posteriormente en el diseño se pondría de manifiesto.

    Un saludo y muy interesante tu blog.

  • uge dice:

    Hey Juanra,

    Mil gracias por comentar. Estoy muy de acuerdo contigo. Lo primero el contenido, después todo lo demás. 🙂

    Pienso que es vital tener la estructura que conformará el diseño antes de nada, y para eso es necesario escribir.

    Gracias de nuevo por pasar por aquí 🙂

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